Capítulo 35 Treinta y dos

Cuanto más perfecto luzca uno por fuera, más demonios tiene por dentro.

—Sigmund Freud

Tomé la perilla de la puerta en mis manos y adentré la navaja en el cerrojo para luego darle un par de vueltas y abrir la puerta sin problemas. La abrí despacio agradeciendo el que no chirriara y la cerré detrás...

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