Consecuencias

El constante pitido del equipo médico llenaba el silencio de la suite privada del hospital. Me senté al lado de la cama de Dominic, observando el lento subir y bajar de su pecho, deseando que abriera los ojos. Habían pasado veinticuatro horas desde la emboscada en el almacén, y aunque el Dr. Reyes m...

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