Si yo fuera rey

—C R I S T I A N O—

A la mañana siguiente, Jade y yo habíamos pasado más de una hora caminando por las instalaciones.

Fiel a su palabra, José nos había permitido deambular libremente sin escolta. Sin embargo, esto no importaba mucho, ya que aunque la casa y la propiedad eran grandes, ambas estaba...

Inicia sesión y continúa leyendo