- Ahogarse con eso, parte 2

Al ver la puerta parcialmente abierta, asomé la cabeza. La luz del atardecer iluminaba la oficina con colores cálidos.

Ahí estaba él, sentado en su escritorio, con el móvil pegado firmemente a su oído. Su chaqueta morada estaba colgada en el respaldo de su silla y las mangas de su camisa blanca es...

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