Capítulo 10

Mateo

—Cheska —la llamo. No me oye. Sigue avanzando, con la cabeza gacha y los ojos pegados al teléfono mientras recorre el pasillo.

—Cheska —repito, esta vez poniendo más firmeza. Se detiene. Se vuelve hacia mí y, por un segundo, el aire de la mañana se siente un poco menos rancio.

—Oh, buenos d...

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