Capítulo 35

Cheska

La tela no era más que un susurro, pero contra mi piel se sentía como un cable pelado. Me quedé mirando mi reflejo, observando cómo la seda azul oscuro se ceñía a cada curva. Era demasiado delgada. Demasiado peligrosa. Un movimiento en falso y quedaría expuesta ante el mundo.

—Te ves impres...

Inicia sesión y continúa leyendo