Capítulo 58

Cheska

El aire en la cocina se sentía denso y estancado. Me dolía el cuerpo con un cansancio pesado, hasta los huesos, que el sueño no podía tocar. Era ese tipo de dolor que viene de noches pasadas en camas equivocadas y días dedicados a guardar secretos.

Me senté en la barra, ahogando mis waffles...

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