Capítulo 95

Mateo

—Sí, señor —se le quiebra la voz cuando le engancho el clítoris con dos dedos y aplico presión—. Ay, Dios.

Desde el rincón de la habitación se extiende una risita colectiva. Oliver, Damian y Axel nos observan con un interés depredador. El rostro de Cheska se enciende de un rojo profundo, amo...

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