Me gusta lo que hago.

Después de mi encuentro furtivo con ese joven, mi corazón latía a mil por hora, estaba nerviosa, tomo mi teléfono y me doy cuenta de que tengo innumerables llamadas perdidas y mensajes, algunos eran de mi esposo, otros de mi hija, y algunos que me parecían bastante extraños, Lucía me estaba escribie...

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