Las mentiras comienzan a caer por su propio peso.

—¡Christopher! ¡Dios mío, pensé que nunca ibas a salir de ahí, vamos a deshacernos del cadáver!— Serena va al encuentro de Christopher, él sale pálido, su mirada era aterradora, estaba sudando y nervioso.

—No, es mejor que nos vayamos de aquí, para cuando encuentren el cuerpo estaremos muy lejos de...

Inicia sesión y continúa leyendo