Capítulo 6 Capítulo 6

Capítulo 6.- Presentimientos extraños

NARRA FLOR

Llamé a Sanjuana sintiendo volverme loca de nervios, ante lo que me acababa de decir este cliente, ¿Que rayos hacían juntos anoche?, eso pensaba mientras Sanjuana me contestaba el celular, lo cual fue al segundo tono pero por mis nervios sentí que fue una eternidad.

- Sanjuana, ¿Dónde estás? - le pregunté desesperada.

- Voy para la cafetería Flor, se me hizo temprano, de hecho ya casi llego - me respondió ella feliz como era su estado natural.

- Está bien, nos vemos aquí, por favor no te tardes - le dije muy nerviosa, cuando noté que el cliente ese, ponía sus hermosos ojos fijos en mí.

Cuando colgué con Sanjuana me puse a limpiar la barra y una de las mesas de la zona cercana a la puerta, estaba en eso cuándo llegó un cliente, un adulto mayor que siempre iba a esa hora a leer el periódico y ese día más que nunca agradecí que llegara, así no estaría sola con éste cliente que tanto miedo me causaba.

Le llevé la carta al cliente que llegó y él me confirmó que quería que le llevara lo que siempre tomaba, me fuí atrás del mostrador a preparar su café de siempre y su rebanada de strudel de manzana, se la llevé y cuando volví atrás del mostrador, para mi buena suerte llegó Sanjuana.

- Sanjuana, gracias a Dios que llegaste mujer - le dije y sin notarlo la abracé.

- Flor, ¿Que tienes?, es la primera vez que me abrazas - me respondió Sanjuana haciéndome reaccionar.

- Sanjuana lo siento es que, aquí está ese cliente y me ha preguntado por tí, me dijo que anoche dejó su suéter en tu casa y me pidió que te llamara para que se lo trajeras, pero de lo nerviosa que estoy, olvidé decírtelo ahorita que te llamé y por eso te lo digo hasta ahora - le dije todo eso rápidamente soltando todo lo que traía dentro de golpe.

- Flor, calma. Sí el anoche fué a cenar a mi casa, pero no es lo que tú estás pensando, cálmate - me dijo Sanjuana muy tranquila.

- Sanjuana, no se puede enterar mi tía Elisa, recuerda que no debemos tener confianza de ese tipo con los clientes, no quiero que te vaya a correr de la cafetería, no me quiero quedar sola - le dije a Sanjuana con mi tono histérico.

- Flor, relájate nadie va a correr a nadie, él es sólo cliente y amigo mío, desde el día de ayer - me dijo Sanjuana.

- Sanjuana, por favor ten cuidado, él se ve peligroso y siendo sincera, me da mucho miedo - le confesé a Sanjuana.

- Flor, te haré un té relajante y te quedas aquí en mostrador, iré a llevarle su suéter y mientras te tomas el té y te relajas - me dijo Sanjuana en un tono amable.

- Está bien y gracias Sanjuana - le respondí con vergüenza.

Sanjuana me preparó el té y me dejó tomándomelo, mientras ella se acercó a la mesa de ese cliente y le llevó el suéter, además lo saludó muy de beso como si ya lo conociera de tiempo, yo estaba por demás nerviosa pensando en si regresaba mi tía Elisa y se encontraba con eso, en fin traté de desviar mi mirada de ellos y saqué mi libro "El psicoanalista", que llevé para leer y que tenía debajo del mostrador, me centré en la lectura, olvidando a Sanjuana y a ese tipo, metiéndome por completo en la lectura.

Pasó un rato y me terminé el té y cuando terminé un capítulo del libro, me sorprendió ver qué mi tía Elisa ya había regresado de su clase de yoga y no sólo eso, estaba sentada en la mesa con ese cliente, mientras que Sanjuana volvió a mostrador conmigo.

- Flor, en serio te lo digo, debes venir conmigo al club de lectura el sábado, cada vez que veo que lees lo pienso que te iría muy bien ahí - me dijo Sanjuana.

- Sí Sanjuana de hecho ya lo había pensado, que éste sábado iré contigo - le dije con mucha seguridad.

- Gracias Flor, verás que te encantará y justamente el sábado comenzamos un libro nuevo - me dijo ella emocionada.

- Sanjuana, ¿Qué pasó con el cliente? - le pregunté preocupada.

- Nada, ya le entregué el suéter y después llegó tu tía, porque se lo he recomendado para administrador de la cafetería y del taller, él me dijo que trabaja en línea y que tiene tiempo de sobra - me dijo Sanjuana muy contenta.

- Cierto, olvidé también eso, mi tía Elisa me dijo esta mañana que pusiera una cartulina buscando administrador y un anuncio en internet, pero por lo que veo, ya no será necesario - le dije a Sanjuana un poco nerviosa.

- Flor, ¿Te hizo algo Víctor David? - me preguntó Sanjuana.

- No, para nada yo solo le llevé su café y un pastel que pidió pero me da miedo él, pronuncia mi nombre en un tono muy feo, cómo si me odiara - le confesé a Sanjuana mis temores.

- Flor, no inventes, no te puede odiar, apenas se conocen, relájate - me dijo Sanjuana muy segura.

- Tú también apenas lo conoces y ya lo has llevado a tu casa anoche Sanjuana, no quiero en serio que te pase nada, te pudo haber asesinado y que sé yo - le dije nuevamente muy histérica.

- Flor, te contaré lo que pasó, pero cálmate y vamos a atender a esa mesa que acaban de llegar - me dijo Sanjuana.

Me levanté y fuimos con Sanjuana a esa mesa a llevar la carta, eran tres señoras adultas que habían llegado apenas, ya que les dejamos la carta, mi tía Elisa me llamó para que fuera a la mesa dónde ella estaba con éste tipo, caminé hasta ella y me pidió sentarme, después nos presentó formalmente.

- Víctor David, ella es mi sobrina Flor - le dijo mi tía Elisa.

- La verdad, señora Elisa ayer la conocí aquí en la cafetería cuando vine por la mañana a ella y a Sanjuana - respondió Víctor David antes de que yo pudiera decir algo.

- Sí tía ya nos hemos conocido - terminé admitiendo yo muy tímidamente.

- Siendo así excelente, Flor te ayudará en lo que necesites saber de la cafetería y del negocio de velas - le dijo mi tía a él.

- Muchas gracias señora Elisa, espero de todo corazón que quede conforme con mi trabajo - le dijo él a mi tía enseñando su bella sonrisa.

- Flor, Víctor David trabajará con nosotros como administrador a partir de hoy, así que todas las notas del café necesito que las juntes, las órdenes y se las des y todo lo que anotamos en los libros, más los cortes de caja de cada día - me dijo mi tía Elisa, dejándome sin entender nada.

- Claro que sí tía, ¿Me puedo retirar? - le pregunté nerviosa.- Sí Flor, era todo gracias hija - me dijo mi tía y yo me levanté de la mesa y volví con Sanjuana.

Les llevamos las bebidas a las señoras de la otra mesa y después llegó otro cliente al cuál atendí y le llevé la carta y un libro de los que teníamos en el café para leer, después me puse a barrer y hasta me fuí a lavar el baño, no quería verlo, ni establecer contacto visual con él, yo presentía que él no era bueno, pero al mismo tiempo eran sólo presentimientos que podían ser tontos o tal vez no, el tiempo lo iba a decir. Después de terminar labores y cuando bajó el flujo de clientes, por fin me pude sentar en mostrador.

Sanjuana se sentó conmigo y después finalmente, me dijo porque el tipo este y ella cenaron anoche, yo quedé sorprendida, a mí me conocía de más tiempo y no sabía nada de que a ella le gustaba Hilario, pero ahora que lo sabía, estaba dispuesta sin duda a ayudarle.

- Flor, espero no estés enojada conmigo ahora que te he contado todo - me dijo Sanjuana apenada.

- Para nada, al contrario estoy feliz por tí y cuenta conmigo para conquistar a Hilario - le dije yo muy animada.

- ¿Crees que él se fije en mí? - me preguntó Sanjuana.

- Claro que sí, pero necesitas unos pequeños cambios, que claro que yo puedo ayudarte a hacerlos - le ofrecí mi ayuda desinteresada.

- Gracias Flor, Victor David también me quiere ayudar con Hilario - me dijo Sanjuana con una sonrisa.

- Seremos dos en ayudarte y verás que pronto Hilario y tú serán novios - le dije a Sanjuana muy emocionada.

- Gracias Flor, pensé que no lo ibas a tomar bien, pensé que a tí te gustaba Hilario - me dijo Sanjuana.

- No, para nada y ahora menos porque sé que te gusta a tí y yo no sería capaz de estar con alguien que le gusta a una amiga - le dije a Sanjuana con una sonrisa.

- Flor gracias en serio, eso significa que ya dejamos de ser conocidas y compañeras de trabajo para ser amigas - me dijo Sanjuana súper contenta.

- Claro que sí, ya somos amigas - le dije yo con una sonrisa.

En ese momento levanté la vista y lo ví, estaba ahí recargado en mostrador, mirándonos a Sanjuana y a mí.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo