Capítulo 7 Capítulo 7

Capítulo 7.-

NARRA VICTOR DAVID

Había sido muy fácil ganarme el puesto de administrador gracias a Sanjuana, que me avisó con toda oportunidad que la señora Elisa buscaba administrador, eso pensaba para mis adentros, mientras me recargué en el mostrador escuchando hablar a Florencia y a Sanjuana, hasta que ellas notaron mi presencia.

-          Hola de nuevo chicas, no quise incomodarlas – les dije a ambas.

-          Hola Víctor David, claro que no nos incomodas – me respondió Sanjuana.

-          En serio, lamento interrumpir su plática, pero me dijo la señora Elisa, que me puedo instalar en una oficina que está en un privado de la cafetería, para trabajar – les dije yo a ambas dejándolas desconcertadas.

-          Mi tía no me menciono nada, pero ahora vuelvo, voy a llamarla – me respondió Florencia como si estuviera a la defensiva.

-          Claro, yo espero aquí – le respondí con amabilidad.

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Florencia se salió de mostrador y se fue a la parte al aire libre que tenía la cafetería, dónde yo estaba sentado hacia un momento y se puso a hablarle a su tía por su celular, yo mientras tanto, me quedé con Sanjuana en mostrador platicando y aproveché para tantear terreno.

-          Sanjuana, ¿Le caigo mal a Florencia? – le pregunté a Sanjuana con mucha seriedad.

-          No que yo sepa, es que ella no es de acá, tiene poco en el café, más bien creo que está enojada con el mundo – me respondió Sanjuana.

-          ¿Por qué una mujer cómo ella estaría enojada con el mundo? – le pregunté yo a Sanjuana.

-          Te diré algo aquí entre nos, sólo porque me caes bien pero no le vayas a decir a Flor jamás que yo te lo dije, ¿De acuerdo? – me preguntó Sanjuana.

-          De acuerdo, no le diré nada, además ya te diste cuenta que casi no me quiere hablar – le respondí a Sanjuana dándole a entender que no tenía de que preocuparse en ese aspecto.

-          Es que Flor, es la hija del candidato del señor Enrique Valenzuela, pero no sé qué problema grueso tuvo ella con sus padres, que la exiliaron para acá y desde entonces vive con la señora Elisa y le está costando acostumbrarse, nunca había trabajado y aquí está de mesera y también le ayuda a su tía en el negocio de las velas, es por eso que ella no es muy agradable que digamos con la gente, no sólo es contigo – me explicó Sanjuana, lo que yo ya sabía, pero hábilmente disimulé no saber nada.

-          Lo lamento mucho, debe ser difícil para ella, pero te tiene a ti y eso es lo más importante, contar con amigos para mitigar los malos momentos – le dije a Sanjuana con seguridad.

-          Sí, no somos tan amigas, pero al menos creo que a mí, ya me tiene un poco de confianza y quizás hasta cariño – me respondió Sanjuana.

-          Me da mucho gusto, más que nada por ella para que no se sienta tan sola – le dije yo a Sanjuana, sonriéndole.

En ese momento llegó Florencia y se acercó a nosotros, específicamente a Sanjuana para informarle que su tía, le comentó lo de mi futura oficina, así que Florencia se dirigió hacia esa zona, junto con la escoba y trapeador y después de un rato volvió, para sacudir y lo que hiciera falta, cuando terminó, se acercó a dónde yo estaba y se dirigió a mí con frialdad.

-          Joven, ¿Me acompaña? – me pidió ella en un tono frío.

-          Claro, ¿A dónde? – le respondí yo, educadamente.

-          Sígame por favor – me respondió ella en un tono de fastidio.

La seguí y caminamos por un pequeño pasillo, un poco oscuro para mi gusto, después ella me guió a la que sería mi oficina y estaba recién arreglada, cabe mencionar que para que ella hubiera hecho ese tipo de aseo tan impecable, no estaba mal para una mujer que nunca había hecho nada parecido.

-          Hemos llegado, ésta será su oficina a partir de hoy, tiene libreros para acomodar sus cosas, enchufes para la computadora, también ahí hay otro modem independiente para internet y su escritorio – me dijo ella, explicándome todo lo que se encontraba en aquel lugar.

-          Muchas gracias Florencia – le dije yo con una sonrisa.

-          ¿Necesita algo más? – me preguntó ella con educación, pero sin dirigirme la mirada.

-          Sí, mis cosas, las que estaban en mi mesa pero ahorita yo voy por ellas, muchas gracias por todo y nos estaremos viendo seguido – le dije yo tratando de romper ese hielo entre nosotros.

-          Claro, entonces bienvenido y espero que trabajar aquí, sea de su agrado, yo me retiro – me dijo ella y salió de mi oficina.

Yo iba a salir por mis cosas, cuando Sanjuana entró con ellas a mi oficina y también con otro café recién hecho y con una pieza de pan, no cabe duda que llegaríamos a ser muy buenos amigos ella y yo, porque ella parecía y era una chica muy agradable, nada que ver con la hijita del candidato, un higadito, pero bueno, ya había logrado entrar en la cafetería, ahora faltaba lo más difícil, poder acercarme a ella, pero algo ya se me ocurriría. Me puse a hacer unas tablas para ir organizando los gastos y las cosas de la cafetería, para esa noche cuando Florencia me pasara lo que su tía le pidió para ir haciendo mi trabajo y claro que quería causar la mejor impresión con su tía, con ella y con la misma Sanjuana. Estaba muy concentrado con mi trabajo que cuando menos esperé ya estaba oscureciendo. Sanjuana entró a mi oficina un poco alterada, lo que de inmediato llamó mi atención.

-          Víctor David, ¿Qué harás esta noche? – me preguntó Sanjuana así de golpe.

-          Ir a mi casa a descansar Sanjuana, claro ya que salga de aquí, ¿Por qué la pregunta? – le pregunté yo a ella, el motivo de su interés.

-          ¿Podrías acompañarme? – me preguntó Sanjuana.

-          Claro que sí, pero ¿A dónde iremos? – le pregunté yo a ella.

-          A una clase de baile, lo que sucede que Hilario, está allá afuera en el mostrador con Flor, le está diciendo que esa clase la tiene que tomar, para pasar algo de la Universidad y la ha invitado de pareja, yo no quiero que se vaya a enamorar de ella, ya sabes el motivo y entonces le pregunté a Hilario, si la clase era abierta a todo público y él me dijo que sí, así que le dije que si me invitaba también a mí, para ir yo con un amigo – me explicó Sanjuana con mucha calma.

-          ¿Y qué te ha respondido? – le pregunté yo, en tono casual.

-          Que sí, que claro que me invitaba, entonces Víctor David, por favor tienes que acompañarme – me suplicó Sanjuana.

-          Claro que sí, pero entonces debo terminar aquí primero los pendientes, no quiero que me corran el primer día de trabajar aquí – le dije a Sanjuana soltando una carcajada.

-          En eso tienes razón, le diré a Flor, que haga ya el corte de caja y que te traiga las notas, mientras lavo yo las máquinas para poder cerrar la cafetería y podernos ir – me dijo Sanjuana dirigiéndose a la salida de mi oficina.

-          Sanjuana, ¿Qué te hace suponer que Hilario, se puede enamorar de Florencia? – le pregunté sin poder contener mi duda.

-          Que la ha invitado a ella para que le acompañe, por eso lo supongo y sí se acercan más, es obvio, él terminará clavado con ella, pues es bonita y hermosa y la hija del futuro presidente de México – me dijo Sanjuana sintiéndose inferior a Florencia.

-          No digas eso ni de broma, el primer paso es que debes de tener seguridad en ti, ella será bonita, pero tú también lo eres, así que si voy a ayudarte no quiero que te menosprecies nunca más, ¿De acuerdo Sanjuana? - le pregunté yo fingiendo enojo.

-          De acuerdo Víctor David, ahorita nos vemos y ya te mando a Flor, para que te traiga lo que necesitas – me dijo Sanjuana sonriéndome.

-          Claro y muchísimas gracias Sanjuana – le respondí yo mientras ella, salía de mi oficina.

Pasó un rato y llegó Florencia a darme los documentos que necesitaba, seguía en su actitud molesta conmigo, lo que de ninguna manera iba a tolerar y menos viniendo de esa asesina, así que cuando me puso los documentos en el escritorio, la tomé de su muñeca, sujetándola para que no se fuera.

-          ¿Qué hace?, ¿Quién le dio el derecho de tocarme? – me preguntó ella de inmediato muy molesta.

-          Tranquila Florencia, yo sólo quiero saber, ¿Qué tienes en mi contra?, desde que hemos tenido trato, has sido todo menos amable – le pregunté yo directamente, en cuestión de su actitud.

-          No tengo nada en contra de usted, simplemente no soy como Sanjuana, no soy de tener amistades – me rebatió ella de inmediato queriendo zafarse de mi mano.

-          Qué lástima yo pensé que podríamos ser amigos – le dije con una sonrisa.

-          Pues no se equivoque, que yo no puedo ser su amiga y es más, tampoco quiero y le pido por favor que me suelte – me pidió ella entre asustada y molesta, por lo que accedí y la solté, pero de inmediato me puse de pie a su lado.

-          Mira Florencia – le estaba diciendo yo, cuando ella me interrumpió.

-          Que necedad de llamarme Florencia, acá todos me dicen Flor y si no es mucha molestia le pediría que me llame Flor, en lo sucesivo, por favor – me recalcó ella en su tono enojado, que la hacía verse mucho más guapa.

-          Flor, perdona y no quise molestarte, de ahora en adelante te llamaré Flor, escucha no sé qué te pase o porque estés tan enojada, pero si vamos a estarnos viendo aquí en el trabajo diario, creo que sería mejor hacer un esfuerzo, por llevarnos bien, ¿No lo crees? – le dije yo, esperando así suavizar las cosas con ella.

-          Sí tiene razón, estoy un poco desvelada, discúlpeme por mi actitud y ahora, si no necesita nada más, voy a ayudar a Sanjuana a recoger, para poder cerrar – me dijo Flor un poco apenada y disculpándose conmigo.

-          No hay problema ni hay nada que disculpar y gracias por traerme las cosas, me daré prisa en terminar lo del día de hoy antes del cierre, para no quitarles más su tiempo – le dije yo a Flor, dejándola callada.

-          Claro, con su permiso – dijo ella y salió de mi oficina.

Pasó un rato y yo me apresuré a terminar, para ir a acompañar a Sanjuana a lo de la clase dichosa esa, pero algo bueno tenía que salir de ahí, quizás el ver a Flor, fuera de la cafetería, la suavizaría más conmigo, porque en la actitud que estaba, no podía dar más pasos para acercarme a ella o corría el riesgo de que me mandara directo al demonio. Estaba pensando en eso cuando Sanjuana llegó totalmente cambiada a mi oficina, lucía un vestido color crema y unos tacones de vestir, con su cabello suelto y un poco de maquillaje, debo admitir, que se veía bastante bien ya en un plan diferente.

-          Víctor David, ¿Ya has terminado?, para poder cerrar y para ir a la clase de Hilario – me dijo Sanjuana emocionada.

-          Sí Sanjuana, ya terminé, ya estoy apagando mi computadora, me pongo mi chamarra y nos vamos – le dije con una sonrisa.

-          Me parece muy bien, Hilario acaba de venir por Flor y ellos ya se adelantaron, pero yo sí sé dónde es y no queda lejos de aquí – me dijo Sanjuana.

-          Está bien y por cierto te ves guapísima Sanjuana – le dije halagándola.

-          Espero que le vaya a gustar a Hilario – me dijo ella algo nerviosa.

-          Tú sigue mis consejos y verás que sí, de entrada le encantará verte con ese vestido, recuerda que los hombres somos muy visuales – le dije yo dándole a entender que le encantaría a Hilario verla así vestida.

-          Ya me di cuenta, por como miras a Flor y no soy tonta Víctor David – me dijo Sanjuana muy segura.

-          ¿Cómo miro a Flor, según tú? – me atreví a preguntarle, pues mi plan no debía ser detectado ni por ella ni por nadie.

-          Cómo que te gusta mucho, me he dado cuenta, es mi sexto sentido – me dijo Sanjuana riéndose divertidamente.

-          No saques conjeturas y vámonos ya Sanjuana, que no vamos a llegar a tiempo a la clase de tu Hilario – le dije yo tomándola del brazo, para después de cerrar la cafetería podernos ir.

Nos fuimos en mi auto rumbo a la clase de Hilario, íbamos platicando un poco en el camino, mientras yo pensaba que tenía definitivamente que esforzarme por ocultar muchas cosas respecto a Florencia, pues a Sanjuana no se le escapaba nada.

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