Finalmente, lo perdoné

El olor estéril del hospital se mezclaba con el pitido apagado de las máquinas mientras Angelic velaba junto a la cama de su padre.

Arthur yacía inmóvil, un laberinto de tubos y cables lo conectaban al soporte vital.

El veneno que había sido inyectado en su sistema era potente, diseñado para destr...

Inicia sesión y continúa leyendo