Capítulo 27

Cuando llegué a casa, Inez estaba esperando en el porche delantero con los brazos cruzados. Tenía una mueca forzada en su rostro. Creo que estaba más contento de verme que enojado. Suspiró aliviado y casi perdió su expresión dura. Mi padre nunca podía enojarse conmigo. Y, por mucho que me cueste adm...

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