Capítulo 8

Cuando supo que todos estaban dormidos, bajó a la cocina para tomar su bocadillo nocturno. Estaba cínica, su estómago rugía más fuerte que un lobo dominante, y eso ya era decir algo.

Isabella se sentó en el sofá de cuero negro en la sala de estar, que Inez había comprado no por su diseño, sino por ...

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