Aún no, mi reina.

Por alguna extraña suerte, logré llegar al final del entrenamiento. Lamentablemente, no logré darle ni un golpe a Seker, pero por alguna razón me felicitó diciendo que en realidad era un luchador decente. De lo cual me sentí bastante orgulloso, quiero decir, no todos los días recibes un cumplido del...

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