Dåemonium

—¿Cuántas veces tengo que decirle a esta mujer que cierre su puerta cuando cae la noche? Por el amor de Dios, los seres humanos no son precisamente los más amables.

Después de abrir la puerta, Seker y yo entramos en la casa y, sí, como ya habrás adivinado, así fue como nos encontramos en la situaci...

Inicia sesión y continúa leyendo