No, Ángel

—¿Des? —dije confundido.

—La única e inigualable, pero solo estaba bromeando, no estamos realmente en el Olimpo —sonrió, una sonrisa confiada y familiar se apoderó de sus rasgos.

—¿Qué estás haciendo aquí? —el asombro en mi tono era evidente.

—Pues claro, vine a ver a mis primos —primos... primos...

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