Capítulo 116: La mentira

—Te ves con frío.

Rhydan llega hasta las tablas, se inclina y me besa por encima de ellas. Rápido. Un poco sin aliento. Sabe a aire helado y a sudor y a esa sal específica de un chico que acaba de ser feliz durante una hora y cuarenta minutos.

—Te hice sentarte aquí dos horas.

—Me gustó.

—¿Sí?

...

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