Capítulo 23

Lila

En cuanto puse un pie en el campo de entrenamiento, lo sentí: miradas, susurros… esa sensación punzante y rasposa que se extendía por mi piel como un sarpullido que no podía rascarme.

—Debe estarse acostando con él. ¿Si no, por qué más la entrenaría el rey?

—¿Viste cómo la tocó ayer? Descara...

Inicia sesión y continúa leyendo