Capítulo 29

Lila

La arena estaba en mi boca, en mis ojos, en mis pulmones. Podía sentir cada grano raspando mi piel hasta dejarla en carne viva. Mi codo cedió cuando intenté impulsarme de nuevo, y por un segundo no estuve segura de que mi cuerpo fuera a obedecer.

No sabía cuánto tiempo había estado en el suel...

Inicia sesión y continúa leyendo