Capítulo 80

Lila

Desperté con el sonido de mi propia respiración. Superficial. Constante. Viva.

El aire olía a romero y humo, con un ligero toque de ungüento antiséptico apenas por debajo. Mi cuerpo era un remiendo de dolor y entumecimiento, como si alguien me hubiera vuelto a coser con hilo frío y luz de fu...

Inicia sesión y continúa leyendo