Capítulo 51: Alarma de incendio

-Serena-

La Alta General —no, solo Mona— me estaba mirando, con los ojos muy abiertos y la boca ligeramente entreabierta.

—Serena, no tengo ni idea de qué estás hablando —dijo por fin.

—¡BASTA! —grité, poniéndome de pie de golpe. —Ya tuve suficiente…

—Cálmate y hablemos.

—¿Hablar? ¿Alguna vez l...

Inicia sesión y continúa leyendo