Capítulo 36 OJOS HABÍAN PERDIDO EL BRILLO POR COMPLETO.

-Vamos Sebas, si quieres recuperarla, no debes de acosarla tanto, déjala que se las arregle sola. Ella sabía perfectamente lo que estaba haciendo, pero el tonto de Sebástian no lo notó y dejó a Cloe ir sola al baño.

Al volver Cloe a la mesa, Sebástian ni la miró, siguió con su amena cena, dejando ...

Inicia sesión y continúa leyendo