Capítulo 45

Grité de dolor. La espada de Dominic estaba clavada entre mis costillas y no tenía prisa por sacarla. Mi vestido comenzó a empaparse con mi sangre. Mattias empezaba a llorar más fuerte mientras seguía aferrado a mí.

—¿Cómo pudiste hacerme esto? —jadeé—. ¡Delante de mi hijo!

—No me importa ni tú ni...

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