Capítulo 22 ¡Nunca ruega!

El rico aroma del café llenaba el aire mientras Rosa servía una taza recién hecha. Unos mechones sueltos se escapaban de su moño, balanceándose con sus movimientos.

—Rosalie.

Rosa se giró y vio a Mira apoyada en el mostrador.

—Mesa siete. Alguien preguntó por ti. Creo que deberías ir a ver.

Rosa...

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