Capítulo 58 ¡Inframundo!

La noche estaba silenciosa.

Rosa entró de puntillas en la gran biblioteca de su mansión. Sus ojos estaban abiertos de asombro. La habitación se sentía antigua y majestuosa. Las estanterías alcanzaban el techo como gigantes.

Rosa deambulaba suavemente, con los labios entreabiertos mientras miraba l...

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