Capítulo 120 Pobre bastardo

¡Me equivoqué! Era Escarlata, y al mismo tiempo, no era ella. Era como si ella hubiera sido extraída de ese cuerpo y alguien más estuviera en él. Nuestras miradas se cruzaron brevemente, y ella miró más allá de mí sin ningún indicio de reconocimiento en sus ojos. Pensé en acercarme a ella, pero Zaro...

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