CAPÍTULO DOCE

Me senté en el suelo desnudo y miré mi mano infectada, la que Jenna había tocado. Sentía ácido revolviéndose en mi garganta. Quería correr al baño y frotar su toque hasta borrarlo. Quería arrancar la piel del área que ella había tocado. Pero no podía moverme. No podía levantarme. Estaba congelado en...

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