CAPÍTULO TRECE

DALLAS

Salí del baño, esquivando los pedazos de vidrio. Hice una oración silenciosa para que Oliver no intentara hacerse daño de nuevo. Después de trabajar con él un tiempo, me di cuenta de que no le gusta que lo toquen. Pero nunca imaginé que su alergia fuera tan grave.

Cuando lo vi corriendo hac...

Inicia sesión y continúa leyendo