CAPÍTULO DIECIOCHO

DALLAS

Mi cabeza se giró rápidamente hacia la dirección de la voz para ver a Mason de pie con los brazos cruzados. Una sonrisa burlona danzaba en sus labios. Tomé una respiración profunda e hice una oración silenciosa a Dios para que me diera paciencia para no matarlo.

—Hola imbécil. No es muy agr...

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