CAPÍTULO CUARENTA Y UNO

DALLAS

Caminé apresuradamente hacia la habitación de Oliver. Casi me puse a correr, temiendo que ya se hubiera ido al aeropuerto. Varias ideas revoloteaban en mi cabeza mientras me acercaba a su habitación, pero la más importante era que tenía que verlo. Necesito verlo. Golpeé fuerte su puerta. Mis...

Inicia sesión y continúa leyendo