CAPÍTULO CUARENTA Y DOS

OLIVER

Después de una semana entera de intentar y fallar en alejarme de Dallas Valencia, decidí regresar a casa. Culpé la visita abrupta de mi primo por mi reacción ese día.

Perdí el control. Nunca pierdo el control. Nunca dejo que algo tan voluble como la emoción me controle. Pero ese día, sentí ...

Inicia sesión y continúa leyendo