CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE

OLIVER

El camino a casa fue tan silencioso, excepto por el sonido de las gotas de lluvia en el parabrisas del coche. Mi mirada alternaba entre la carretera y la mujer sentada a mi lado.

Dallas miraba distraídamente por la ventana. No me había dirigido una sola mirada desde que subí al coche, y eso...

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