Capítulo sesenta y siete

DALLAS

—Tus refrescos están aquí—. Giré la cabeza hacia la dirección de la voz y vi a Heather entrar. Se hundió en el asiento junto al mío.

Le sonreí mientras recogía la bandeja de sus manos y la colocaba sobre el montón de almohadas frente a mí.

—Muy bien, que comience la pijamada—. Declaré y He...

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