Capítulo setenta a la derecha

Oliver

Los colores se desvanecieron de mi rostro y me quedé rígido mientras los recuerdos invadían mi mente.

El hedor a piel quemada golpeó mis fosas nasales y me transportó de vuelta al almacén.

Sangre... tanta sangre. Fuego... Disparos... ¡Papá!

La imagen de ella...

De repente, no había sufic...

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