Capítulo 50 TODAVÍA ES SÁBADO.

Me desperté con mi madre llamándome:

- Kat, pediste despertarla.

Sentí un ligero dolor en la cabeza. Debe haber sido el vino espumoso que tomé por la tarde. Prácticamente se había tomado las dos botellas sola.

- Sí... voy a salir.

- Pero... ¿Adónde vas? No hay más dinero para financiar su vida so...

Inicia sesión y continúa leyendo