Capítulo 44 44. Despeja la mente

Despeja la mente

GIO

Los tres días de espera ya pasaron y fue rápido, pero mi humor no mejoró. Tenía alguna feromona que atraían gente estúpida que me hacían enojar cada vez más.

—¡Esto es una maldita porquería! —lancé el plato de comida a los pies de la mujer que me lo traía— es que no saben hac...

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