Capítulo 12 Eres mía Ashley. Mía.

—¡No! ¡Déjame ir! —ella gritó a todo pulmón mientras golpeaba su espalda dura y musculosa.

Él la cargaba como una muñeca de trapo en su hombro como si no pesara nada. Ni siquiera se estremeció, pero sus manos se estaban adormeciendo con todos los golpes y la fuerza que estaba utilizando.

—¡Déjame ...

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