Capítulo 8 La trampa del enemigo

La lluvia golpeaba el parabrisas mientras Alexander conducía hacia la casa abandonada. Sus manos sujetaban el volante con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos. No podía dejar de pensar en la fotografía de la madre de Isabella. Si aquellos hombres le hacían daño, se aseguraría de...

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