47: Eres mía, parte 01

Regresé al apartamento esa noche a regañadientes, con un nudo de ansiedad en el estómago. Había estado posponiéndolo todo el día, temiendo la inevitable confrontación con Gabriel. Pero la idea de quedarme en la oficina, con David acechando, sus ojos aún clavados en mí, era aún más inquietante. Pensé...

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