Capítulo 5 5
Sin embargo, ella se suelta del agarre de Israel y retrocede un paso. —señor ¿Qué es lo que quiere de mi?— pregunta mirándolo con intriga aunque sus piernas tiemblan porque aquel perfume tan varonil quedó impregnado en sus fosas nasales causando un deseo impuro, deseando estar más cerca de él, pero sabe que es un pensamiento incorrecto
—Quédate aquí o ¿Quieres perder tu trabajo?
—lo que me faltaba— el encanto de Valentina se esfuma —es el típico joven adinerado que manipula, no señor. Yo trabajo honradamente, tengo una vida miserable y tengo un día de mierda como para que venga usted— lo señala —a quererlo a hacer peor— no le alzó la voz a Arthur, sin embargo en su mirada se podía ver la exasperación aunque aquellos ojos grisáceos estaban a punto de desbordar lágrimas no le da el gusto al joven desconocido verla vulnerable
Arthur la examina en silencio. —yo...— Valentina rompe el contacto visual —lo lamento señor. Si quiere hablar con mi jefe hágalo. Debo comprender que usted por su dinero puede hacer y deshacer con las personas de clase baja como yo. Me retiro.— se gira con determinación y empieza a caminar
—¡Alto ahí!— le ordena Israel y se acerca a ella hasta quedar frente a frente
—por favor déjeme ir
—No.
—¿Pero qué sucede con usted? Le estoy diciendo que me puede acusar con mi jefe ¿Por qué sigue?
—las preguntas aquí, las hago yo. Ahora regresa al mueble, tomas asiento y te quedas para servirme ¿Estamos?
—siento que usted es muy injusto
—no eres la primera en decirlo. Si no obedeces, tú vida será peor, solo obedece. Dices prácticamente que tú vida es un infierno, pero aún no has conocido mi infierno. Es peor mi infierno, pero a la vez interesante
—créame que eso no me importa señor— responde con soberbia por lo que Arthur frunce el ceño por el comportamiento de la chica
Ella prefirió regresar al sillón y tomar asiento, se inclina y coloca sus codos sobre sus rodillas, acercando su rostro a las palmas de sus manos. —lo que mereces es un castigo por ser tan grosera
—¿Ah sí? Pues hágalo señor— retoma su compostura y luego se encoge de hombros haciéndolo enojar
—no tienes la puta idea de lo que estás diciendo
—sí, hágalo, puede castigarme, ya que mi comportamiento ante usted es inaceptable
—no sabes lo que estás diciendo— Arthur vuelve a tomar asiento, pero está vez, cruza sus piernas sin dejar de mirarla
—solo hágalo— alza su mirada para verlo justamente a los ojos y es una necesidad hacerlo aunque siente que todo le tiembla porque la mirada de Arthur es demasiado penetrante
—¿Vez el preservativo que está en la mesa?— le pregunta y ella inmediatamente trago grueso desviando su mirada hacia aquel preservativo —puedes ser la elegida de esta noche si tan solo te arrodillas ante mi y me pides que te folle
—¿¡Qué!?— Valentina se coloca de pie y su rostro está enrojecido
—tú lo pediste, ¿Por qué no cumples tu palabra, Valentina Ashley
Arthur observa como el pecho de Valentina sube y baja con intensidad. —¿Cómo sabes mi nombre?
—sé muchas cosas...— agarra el preservativo llevándolo a sus labios para luego abrirlo con sus dientes y con sus manos saca el preservativo
—me preguntó, ¿Sabes quién soy o te haces loca?— con su mano libre desabrocha su pantalón
Valentina siente que todo en ella se está desarmando en segundos. —sabe que olvide todo lo que le dije, creo que usted quiere follarme, pero lamento decirle que usted no es de mi gusto señor— empieza a caminar hacia la puerta
—no me desafíes Valentina Ashley— le dice muy molesto
—mire como me importa lo que me vayas a querer hacer— le saca el dedo del medio sorprendiendo a Arthur —dígale a su noviecita que le haga el favor de bajarle la calentura porque yo no caigo en su chantaje— Valentina se marcha rápidamente
Ha tenido suficiente el día de hoy como para aguantar a Israel. Su amiga al verla bajar apresuradamente y casi corriendo hacia la barra, la sigue para preguntarle qué le sucedió.
—¡Hey, calma!— la agarra del brazo
—Amará... Necesito salir de aquí— respiración agitada
—¿Por qué? ¿Qué te hicieron?— se preocupa
—no me siento bien, he tenido un día muy difícil y de paso ser la camarera de un cliente vip que estoy segura que va a hacer que me despidan
—respira cariño, estás pálida
—no puedo, necesito salir de aquí, por favor, cúbreme un momento para poderme ir
—¡Cálmate Valentina! Dime a qué cliente estabas atendiendo, sabes que me doy mis revolcadas con el jefecito, puedo ayudarte
—¿Será posible?— Valentina mira a su amiga a los ojos —es la vip número 1— ella desvía su mirada hacia la vip donde está Israel y al verlo de pie fumando cigarrillo mientras la mira a ella, deja de mirarlo —¡Por Dios! Me está mirando Amará ¿Y si es un asesino? ¿O un loco maniático abusador?
Amará mira hacia la vip donde está Israel y al verlo casi se le salen los ojos. —¡Omg! Es el papasito, millonario, Arthur Israel Villarreal
—¿¡Qué!?— Valentina está estupefacta, ese nombre lo había escuchado antes
—¡Amiga, es el gran heredero de Maskyn Villarreal. Pertenece a una familia muy importante, bendita eres entre todas las mujeres de que hayas tenido la oportunidad de tenerlo cerca ¿Te beso? ¿Te toco?
—¡Carajo Amará!— Valentina quiere que la tierra se abra y se la trague
—no seas así, ¿Qué se siente al estar cerca de él? Dicen... Es uno de los más cotizados de Nueva York, además, pronto será un ceo y lo mejor es que murmuran de que es un perfecto maldito en la cama
—¡AMARÁ!— Valentina mira hacia Arthur y él sigue mirándola
—¿Qué? Vamos Valentina ¿Por qué saliste huyendo de semejante hombre tan guapo? Si yo fuera tú, le dijera ¡Haz conmigo lo que quiera mi señor!
—¡Estás demente! Amará por favor, aterriza ¿Qué se va a fijar un hombre como él, en una chica sin gracia como yo? Además, siento que la cabeza me da vueltas, ese mismo hombre me estaba buscando para estar a solas conmigo después de salir de la competencia
—¡NOOO looo puedoooo creer!— Amará sonríe ampliamente y mira hacia Arthur que aún sigue mirando a Valentina —por favor, por favor amiga, no desaproveches la oportunidad
—no parecieras mi amiga y yo no pienso acostarme con ese chico arrogante
—¡Valentina, a mí oficina ahora mismo!— ordena su jefe sorprendiendo a las dos chicas
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