Capítulo 149: Las secuelas de la batalla

Dante

Calista se acercó a mí, envuelta en una luz pálida que no pertenecía a este mundo. Era lo único que podía ver. La vista era el único sentido que aún me funcionaba. Vi sus pies descalzos rozar el suelo de la celda y su cabello rojizo caer en ondas sobre los hombros. Su piel resplandecía como s...

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