Capítulo 31: Abierto para él

Calista

Por unos minutos, parecía como si él y yo estuviéramos solos. La forma en que me tocaba y me besaba era distinta. Hacía desaparecer el ruido del mundo, amortiguaba la oscuridad. Incluso me hacía olvidar a Hans, mi búsqueda y mis miedos. Por no hablar de lo que se decía de las chicas vampiro...

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