Capítulo 42: La rata en el agujero

Dante

Había perdido demasiado tiempo tratando de calmar a esos cobardes y de acallar las voces caóticas que mi primo había agitado. Ese miserable bastardo solo quería ver arder el mundo y, por supuesto, señalarme a mí como culpable.

Estaba de un humor espantoso, incluso después de atormentar a var...

Inicia sesión y continúa leyendo