Capítulo 77: El castigo

Calista

Mi lord… No podía creerlo. Temí que siguiera dormido o, peor aún, que lo hubieran atacado. Pero debí haberlo sabido. Era el León Carmesí, y su sola presencia imponía poder. En otra situación, los sacerdotes habrían estado asustados.

Pero habían perdido el control.

—¡Agárrenlo! ¡Deténganlo...

Inicia sesión y continúa leyendo