Capítulo 8: El castigo

Calista

—Prometiste hacer todo lo que te dijera. Y yo soy tu amo, así que me obedecerás —dijo como si fuera lo más natural del mundo.

Aquella siempre parecía ser su respuesta, su lógica. Y una vez más supe que no tenía elección.

Tomé el paño que me tendió y empecé a limpiarle la piel, mientras él...

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