Capítulo 92: Responsabilidades

Samara

—Más, más, así… ¡sí, así! ¡Diosa! —grité mientras cabalgaba a mi precioso lobo. Paolo se había dejado atar voluntariamente a mi cama. Había montado un sistema magnífico de cuerdas, correas y broches, todo para intensificar la experiencia sexual.

¿Qué esperabas? Los vampiros no dormimos, así...

Inicia sesión y continúa leyendo