Capítulo 25 Una trampa tendida.

—Soy tu prometida, Oliver. No soy un objeto que alguien pueda simplemente arrebatar. —

—Lo sé. —respondió él, acercándose a sus labios. — Pero en este mundo, las cosas no se arrebatan. Se ganan. Y mi mayor miedo es que, en algún momento, tú creas que tu libertad está fuera de estas paredes. —

Auro...

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