Capítulo 56 El eco de la duda.

La luz matutina que se filtraba por los altos ventanales de la biblioteca ya no se sentía cálida. En cuestión de segundos, el brillo dorado de la mañana pareció disolverse, reemplazado por una pálida escarcha invisible que congeló el aire alrededor de la mesa de nogal.

Aurora seguía con los ojos fi...

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